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21.4.09

Mismo día, distinto plato

El restaurante de Ferrán Adrià "El Bulli" sigue siendo el nº1

O es una coincidencia. O es una coincidencia. Telepizza celebraba ayer su 20 aniversario. Pizzas por el módico precio de 1 euro. En ese mismo instante, Ferrán Adrià recogía en Londres, por cuarto año consecutivo, el Oscar al Mejor Restaurante (S. Pellegrino, para los entendidos): "El Bulli".
Entre los diez primeros de la lista de los 50 restaurantes mejores restaurantes figuran otros tres españoles: los vascos "Mugaritz" (nº4) y "Arzak" (8º) y el catalán "El Celler de Can Roca" (5º). No está nada mal.

Casualidad o no. En ese mismo instante, las calles de Madrid estaban abarrotadas de señoras con permanente y garrote, veinteañeros con litrona y calimocho y gentes tipo estudiantes, padres con sus hijos y demás. Todos querían una pizza por 1 euro. Hay quien incluso pretendía congelarlas. Los menos precavidos salían de la tienda con torres de 30, dispuestos a comer y saciarse, sin reservar nada: "Perdón, me pone 10 de ternera, 8 de queso y 12 de jamón. Gracias".
Y Adrià, en ese mismo instante, ajeno a la masa e ingredientes, estaba emocionado: "Para El Bulli, es maravilloso, es como si a un director de cine le dieran cinco Oscar en ocho años, pero, sobre todo, es muy importante para la cocina española. Es un reconocimiento al trabajo de todos. Hace 10 años, era impensable que España ocupara estos puestos".

Y bien. Visto lo visto, ayer fue un gran día. Para la cocina española, como dice el gastrónomo catalán. Estamos en el Top 10 del ranking. Los franceses nos miran de reojo y relamen, a escondidas, los platos españoles. También lo fue -el gran día- para los comensales aturdidos por la crisis.

29.1.09

El método estrella

Yo hoy me había propuesto no escatimar esfuerzos en el blog. Pensar diezsegundos cada cosa. Escurrir el coco: Nadal vs Verdasco, Gaza, Cuba & Rusia, los nuevos planes de Obama... Temas, "haylos". Pero por más que intento retraerme lo primero que pienso es "Fitur": Feria Internacional de Turismo. En Madrid. Dicen que es como pasear por el mundo sin moverte de una macroinstalación. Ves, hueles, comes, miras, analizas... como un chino, un ruso, un turco, un eslovaco y un puchero. Sí. Puchero (def. dícese de la persona nativa de El Puig, localidad de Valencia). Mi pueblo está incrustado como un paraíso terrenal más, entre caribes, europeicidades, trópicos, exotismos... Ese que siempre había pasado desapercibido. Dos semáforos, 1 quiosco y medio, 2 estancos, 7 restaurantes. 2 bares de copas, 5 tiendas de ropa, 1 supermercado, 4 rotondas, 2 hoteles y poco más. Pues ahora, grata es mi sorpresa: es un pueblo VIP.
Cuanto menos te los esperas, lo que menos te esperas, empieza a brillar. Este es un caso. Y hay otros muchos. La cuestión es creérselo. Creer en la plaza prehistórica de tu pueblo, en el árbol centenario, en la playa levantina.. Creer. Y así... llegarán los chinos y empezarán a flashear un segundo sí y otro también ese nuevo legado.
¿Que quieres ser estrella? Pues aplícate el método puchero. Un pueblo poca cosa, con pocas cosas pero que cree poder deslumbrar al viandante que, apesumbrado por la crisis, pulula por Fitur con su familia. A cambio: este año, en agosto se quedarán en casa.

9.12.08

Gran Terapia de des-consumismo


"El otro día empecé la reunión de ventas con un paquete de pañuelos encima de la mesa, y les dije a mis comerciales: '5 minutos para llorar y luego empezamos. Estamos aquí para vender ilusión", recordaba hace un par de días un director comercial de una empresa de electrónica. La Federación de Usuarios y Consumidores ha pronosticado cuánto nos va a costar a cada ciudadano de a pie los regalitos, la lotería, las cenas, las copas, copitas y copones en las fiestas navideñas: unos 814 euros. Dicen que es poco y, por eso, los vendedores de iPhones, WifFi's, cámaras más grandes y más pequeñas, están nerviosos. Y se suenan los mocos: resultado del sofoco que provoca el fracaso, la impotencia y el des-consumismo de los españoles.
Toda esta sucesión de palabrejas me ha hecho pensar y diezsegundos y en muchas cosas. Al principio, agarrotada por el frío, medio acatarrada por los vientos huracanados del día de hoy, he pensado: "siempre hay que tener un paquete de pañuelos encima de la mesa, ¡qué hombre más agudo!" Ya después de entrar en el calor artificial que produce las paredes de mi trabajo, he pensado: "¡qué poco astuto es este hombre!" Pensando diezsegundos y aconsejada por mi imaginación, yo hubiera puesto encima de la mesa confetti y hubiera exclamado: "por fin, los españoles vamos a gastar menos porque no tenemos más... pero al fin y al cabo, gastar menos y disfrutar más". Digo disfrutar más porque el estrés de estar activando y desactivando los chismes electrónicos, reformándolos, maquillándolos para que parezcan tan nuevos como el recién estrenado por el vecino progre... no compensa. El año pasado, el día 31 de diciembre, pensé diezsegundos. Y me fui con unas colegas a pasar al día a la nieve sin esquís, accesorios y chaquetón ultramoderno... Sólo tres bolsas de basura gris oscuro que simulaban tres trineos. Y en una cuesta de la sierra, unas se tiraban y otras se reían. Y viceversa. Lo que parecía absurdo-ridículo-pedante, se convirtió en una gran terapia de des-consumismo fascinante. Un grupo de familias venezolanas hacían lo mismo o parecido, en otro rincón de la sierra.
Pues bien, pensando diezsegundos, no creo que nos venga mal esto que los expertos, jubilados, niños de 3 años y medio y madres muy madres llaman "crisis". Terapia des-consumismo: gastar menos=disfrutar más. ¿Tú qué piensas?