
Esta mañana, una colega me ha enseñado una portada de un diario nacional y ha exclamado: "¡Mira, mira, Aguirre con calcetines!". Y yo he mirado, observado y diezsegundos después... analizado la foto. De camino al trabajo, me he sorprendido pensando si estará o no de moda eso de vestir calcetines con zapatos de tacón y falda a media rodilla. Y diezsegundos después de pensar que ni loca me los pondría, me he sentido mal. Me he sorprendido frivolizando sobre las minucias que decoran un acontecimiento brutal como es el de un atentado, como es la muerte. Esperanza Aguirre ha sido una víctima más y una afortunada más. Pero como personaje público, ha posado antes las cámaras, ante el mundo, sin peinar y remediar la tensión en sus mejillas, la humedad en sus ojos... Y esa escena, a mi, personalmente, me ha ayudado a olvidar los calcetos fruncidos sobre sus gemelos y pensar diezsegundos la vida, la muerte... y muchas cosas más. Muchas veces es irremediable mirar los calcetines, ¿verdad?