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20.5.09

El glamour de "ser de pueblo"

Llega la Feria del Lujo a la localidad valenciana de El Puig

Estoy shockeada... y diezsegundos después de respirar aire fresco y observar de nuevo el acontecimiento, sigo shockeada.

Yo pensaba que el glamour de "ser de pueblo" estaba en verte condicionado por una D.O -Denominación de Origen- única, singular, particular y algo rupestre y humilde. Con un grado de posesión nada pretencioso: el queso de mi pueblo, las naranjas de mi pueblo, el semáforo de mi pueblo, el quiosco de mi pueblo... Un glamour audaz: cada cosa es la única cosa... y es tuya y es del resto. Mi semáforo es también el del vecino.

Total que, diezsegundos más tarde, después de pasear por una calle de Madrid, con semáforo, queso, quiosco y naranjas ignotis, he abierto dos ventanas virtuales: lasprovincias.es o levante-emv.com. En ambas, mi pueblo es portada. Y por nada de D.O. Una joya de Evita Perón, un coche de 780.000 euros y una acelerador de 350 Km/h. Entre otras cosas. Se ha presentado la Feria del Lujo, que se celebrará en El Puig entre los días 16 y 18 de junio.

Hay quien ha suspirado: "la gente está más tiesa que la mojama"; otros, viven esperanzados. Y es que según la organización no es lujo por lujo: "Esta feria es una acción que pretende agitar el mercado de lujo. La idea del evento es animar a clientes de alto nivel que, condicionados por la contracción del consumo, no compran, a pesar de seguir disponiendo de gran poder adquisitivo". Es decir, que las reliquias diamantadas de Evita Perón, los Aston Martin, Ferrari, Maserati y los relojes enjoyados no aterrizan con ánimo de pelar los bolsillos... Es más bien un objetivo nada pretencioso. Un cubo de agua fría para el rico Epulón aturdido por la crisis. Un showroom. Una pastilla de D.O. Una Denominación de Origen única, singular... de un epulonense que necesita respirar, sin pretensiones, y exclamar: mi diamante, mi coche, mi acelerador, con un glamour audaz... Cada cosa es la única cosa.

Diezsegundos después, el shock ha desaparecido. "Ser de pueblo" imprime mi ser y mi carácter. El semáforo esbelto de la esquina me recuerda a mi semáforo, perdón, al semáforo de mi pueblo. Único y singular.

26.3.09

Suelo impermeable

La Comunidad de Madrid estrena una ordenanza de limpieza vanguardista

Dicen que cuanto más pegada al suelo estás, más realista eres. Y más absurdeces ves. Sin querer, las ves. Y sin querer, te indigna encontrarte con ellas.
El otro día, me encontré con una, descomunal. No quise ni saludarle. Dejé que acampara a sus anchas en la estantería. Era un recorte de periódico. No, no me refiero a que la prensa sea absurda. Ella, no. Ahora, a veces, las historias, sí. Lo son y mucho.
Ha entrado en vigor en la Comunidad de Madrid la nueva ordenanza de limpieza urbana y recogida de residuos. Es vanguardista. Y abstracta. Y a-española. No digo que limpiar no esté bien... pero convertir a los ciudadanos en limpiadores forzados es cómico, es propio de una ficción de los años 80 o de una broma absurda de Gila.

Tirar un papel al suelo: de 60 a 750 euros. No separar correctamente la basura: hasta 750. Arrojar cáscaras de pipas: de 60 a 750. Rebuscar en la basura: de 60 a 750. Regar las plantas, mojando la calle: de 60 a 750. No recoger una caca de perro: de 90 a 1.500. Orinar en un árbol -ya sea un hombre, mujer o perro-: de 90 a 1.500.

Esto es lo que hay. A Michael Corleone le escuché susurrar en El Padrino: "Si no puedes con tu enemigo, únete a él". Y yo, con su permiso, añadiría: "Y cóbrale". Es la nueva forma de impartir la educación cívica. Mientras que en las aulas se reparte a pincelazos una asignatura un tanto forzada ideológicamente hablando; en la calle, sobre el suelo, a ras del suelo, se distribuye la teoría del absurdo. Estamos hablando con personas y libres. No vacas, ni moscas -con el respeto debido-.

Si quieres sentarte en un banco, comerte un bocadillo, compartir con la paloma que te vacila el último pico de pan... olvídate. Serían un par de euros por ensuciar el suelo y otros tantos por alimentar al pajarillo.
Ruego para evitar catástrofes -y más en tiempos de crisis- a los interesados en construir un mundo de ficción, consigan que las bolsas de pipas incorporen bolsa transparente para cáscaras y que el suelo de las zonas ajardinadas, sea impermeable. Diezsegundos después vuelvo a recordar "cuanto más pegada al suelo"... y me da por reírme: a ver si acaban sancionando mis pies, por pisar tierra firme.