17.12.08

Con o sin zapatos

Huntelaar ya se ha puesto las botas. Y ya no es un fichaje-lesionado del Real Madrid. Corre. Y diezsegundos después, es una de las figuras más fotografiadas, ovacionadas y admiradas. Mientras él ha decidido calzarse para paliar la crisis madridista, un periodista irakí ha lanzado sus zapatos contra George Bush. El reportero se ha convertido también en símbolo, en este caso, de la lucha contra la ocupación estadounidense de Irak. Es curioso pero cierto. Es absurdo, como pensaba ayer, pero real. Calzarse o descalzarse, ahí está la cuestión.

Pienso diezsegundos y descubro que haciendo una cosa o la otra, puedo ser "figura". Sí, puedo ser ejemplo. Tú, también. No es lo mismo quitarse los zapatos durante la comida que hacerlo antes de sumergir los pies entre las sábanas de tu cama. Las cosas que hacemos siempre tienen trascendencia.

16.12.08

¡Absurdo!

No sé qué me pasa pero estoy frenando diezsegundos. No puedo, me siento incapaz de pensar diezsegundos cuando leo, observo y analizo noticias como las siguientes: "Las comedias románticas made in Hollywood pueden estropear una relación amorosa", "Un periodista iraquí le lanza sus zapatos a George Bush", "El presidente de EEUU y su familia vuelven a protagonizar un vídeo para felicitar las navidades con el perro Barney y el nadador Michael Phelps", "Obama y Tuenti, los mejores de la web en 2008"... Absurdo... Si es que pienso, pienso eso, que es absurdo.
Según el Diccionario de la Lengua Española, absurdo es...
1. Contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido.
2. Extravagante, irregular.
3. Chocante, contradictorio.
4. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado.
Reconozco que no tengo paciencia para esperar diezsegundos a que alguna de estas noticias me convenza.

12.12.08

Cómo superar el síndrome bip-bip

Me estoy empezando a enfadar... pero, de verdad. Hace unos días, no me importaba. Hoy sí y mucho. No puedo pensar bien de mi teléfono móvil: antes me decepcionaba por momentos, ahora casi siempre. Y es que en dos días he pasado de la ilusión desbordante cuando se agita con un bib-bip al recibir un SMS, a la desconfianza más absoluta sobre qué va a ser lo próximo en aparecer en la pantalla.
A primera hora de la mañana, entre el desayuno galopante y la lectura de prensa, 2 bip bip. Y yo pensando y diezsegundos... antes de "abrir el sobre". Seguro que es Petra, que al final quedamos a las 7 en lugar de a las 6. Y el segundo bip bip, mi hermano: "Oye Ana, cómprame lotería. Te paso el dinero a tu cuenta. Gracias. Tq. David". Pues no, ni una cosa ni la otra. Ni Petra se va a retrasar ni mi hermano ha vuelto a insistirme con lo de la lotería. El primero era Midas, que me vendía unos neumáticos nuevos. El segundo, la Comunidad de Madrid, ofertándome una vivienda de protección por 389 euros al mes. Y yo pensando sin pensar, es decir, bloqueada y desconcertada.
¿Cómo sabe Midas que tengo coche y que tiene una rueda un poco floja? Y mejor todavía, ¿cómo sabe esta cadena de talleres que me voy de vacaciones 'ya'? Dice el SMS: "Este invierno, vayas donde vayas..." Y la Comunidad de Madrid, otro cantar. No es que quiera un piso... pero ¿cómo sabe que no tengo un euro y que hoy mismo lo he pensado? Aunque lo que buscaba era un garaje de protección oficial: ojala los inventen.
En fin, que he roto mi relación cordial-afectuosa incluso entrañable con mi aparatejo. Me voy a ir de vacaciones y escribiré como la antigua usanza... boli Bic, folio A4, sobre y sello con la estampa de SSMM El Rey u otro personaje que se haya colado en el cuadro.
Y el aparatejo, en la mesita de noche o en el bolso o encima del libro que voy a leer... pero nunca, nunca más, me va a volver a sorprender mirándole a los ojos, esperando ese SMS que menganito me va a escribir y que yo espero. A mi el móvil me ha hecho pensar sin pensar, es decir, me ha hecho padecer el síndrome del bip-bip. Y, ¿a ti? ¿Qué piensas?